Gracias por estar ahí
Esta entrada nace como un agradecimiento.
Agradecimiento a la vida y a todas las personas que, de una u otra manera, me acompañan, me sostienen y me dan fuerzas para seguir recorriendo este camino musical.
El fin de semana se estrenó mi último videoclip "Deja a tu cuerpo bailar", en YouTube.
Es un vídeo lleno de emoción por todo lo que implica. Lo grabamos el día de mi cumpleaños y me acompañaron personas muy especiales para mí: familia y amigos que han estado presentes en cada etapa del camino.
Ese videoclip no es sólo una muestra de la música que hago o de lo que me representa como artista. Significa algo mucho más profundo: un recorrido, una historia de vida y todo lo vivido hasta llegar a este momento.
Cuando comencé mis primeros pasos en la música, una de las cosas que más disfrutaba era compartir esos instantes con las personas que quería.
Recuerdo los rodajes de CantaJuego. Disfrutaba ver cómo participaban los familiares de algunos compañeros que vivían en Madrid, y yo soñaba con poder hacer algo así con mi familia algún día. Como ellos vivían en Canarias, parecía algo difícil de cumplir, pero era una idea que me emocionaba mucho: compartir la música con las personas que más quiero y que ese momento quedara grabado para siempre.
Lo imaginé, lo visualicé, lo deseé... y un día llegó.
Todavía recuerdo todos los preparativos para ese rodaje: encontrar a la persona adecuada para grabarlo, buscar un lugar bonito donde juntarnos, coordinar fechas, pensar el vestuario,... y cuidar cada detalle para que ese día fuera mucho más que una grabación.
Quería que fuera un encuentro para disfrutar, compartir y celebrar la vida.
Y así fue.
No pudo ser más perfecto. Y quedará para siempre en mi memoria como uno de los días más especiales y divertidos de mi vida.
Con este lanzamiento termina una de las etapas más significativas de mi vida: la presentación de mi primer EP.
Seis canciones.
Seis videoclips.
Horas de composición, grabaciones, fotografías, diseño, ensayos, conciertos y mucho trabajo que no siempre se ve desde fuera.
Estos días estoy especialmente sensible porque miro atrás y recuerdo todo el camino hasta llegar aquí.
La ilusión con la que empezó todo.
Los momentos de duda.
Las ganas de seguir adelante.
La dedicación y el amor que he puesto para que este proyecto exista y refleje de la forma más sincera posible quién soy.
Y si hay algo que sé claramente es que esto no habría podido hacerlo sola.
Imposible.
Por eso, me emociona pensar en todas las personas que han aportado algo a este proyecto.
Desde quienes participaron en los arreglos, la producción, la grabación y el máster, hasta quienes estuvieron detrás de las cámaras, diseñaron portadas, grabaron y editaron los videoclips o dedicaron tiempo, energía y cariño para que todo esto pudiera hacerse realidad.
Detrás de cada canción hay muchas manos.
Muchos corazones.
Y muchas personas creyendo en algo que todavía no existía.
A todas ellas, gracias.
Porque este proyecto también les pertenece de alguna manera.
Aquí va un pedazo muy grande y profundo de mí.
Una parte íntima y vulnerable donde he intentado mostrarme tal como soy.
Con mis luces y mis sombras.
Con mis certezas y mis dudas.
Con mi deseo de expresarme libremente y también con esos miedos que a veces aparecen y quieren controlarlo todo.
Porque eso también forma parte de mí.
Y aprender a convivir con ello ha sido una parte importante de este proceso.
La música ha sido uno de los vehículos más poderosos que he encontrado para conocerme mejor.
Me ha ayudado a atravesar capas, a cuestionar juicios que tenía sobre mí misma y a rescatar partes que habían quedado escondidas.
Durante estos últimos años, desde que decidí escucharme y acompañarme de verdad, la música ha sido motor, refugio, respuesta, impulso y consuelo.
Ha estado presente en una de las etapas más intensas de mi vida.
Una etapa marcada por una separación y también por el duelo de una persona muy querida y significativa para mí.
Y, sin embargo, incluso en los momentos más difíciles, la música siguió estando ahí.
Sosteniéndome.
Recordándome quién soy.
Ayudándome a seguir adelante.
También me acercó más a mis raíces, a mi familia y a mi hogar.
No creo que hubiera podido crear etas canciones desde otro lugar emocional.
Y, además, me regaló algo que jamás imaginé: me conectó profundamente con otras personas.
Con seres queridos.
Con personas que apenas conocía.
Y con otras que llegaron a mi vida gracias a la música y que hoy forman parte de ella.
Por eso, este proceso ha sido tan enriquecedor y hace que me sienta muy afortunada.
Cuando alguien me preguntaba qué esperaba conseguir con mi proyecto musical, siempre respondía lo mismo: que lo hacía para mí.
Para expresar todo aquello que necesitaba expresar.
Para honrar mis raíces.
Para agradecer a las personas que me acompañan cada día.
Para devolver, de alguna manera, todo lo que había recibido.
Lo que no esperaba era descubrir que el regalo acabaría volviendo hacia mí.
Porque no hay nada que me emocione más que recibir un mensaje de alguien diciéndome que una canción le acompañó en un momento difícil, le hizo recordar algo bonito, o le ayudó a sentir.
Ese es el mayor regalo que puedo recibir como artista.
Saber que una canción ha encontrado un lugar en el corazón de otra persona.
Ahora siento algo parecido a un duelo.
La emoción de cerrar una etapa que ha sido muy intensa, muy transformadora y profundamente significativa para mí.
Pero también siento gratitud.
Mucha gratitud.
Por todo lo vivido.
Por todo lo aprendido.
Y por cada persona que ha formado parte de este viaje.
No suelo pedir mucho, pero esta vez sí lo voy a hacer.
Además de invitarte a bailar, a moverte, a escuchar tu cuerpo, a cantar y a gozar de la vida, quiero pedirte algo que me ayudaría mucho:
Si te gusta mi música y te resuena lo que hago, compártela.
Envíale una canción a alguien que quieras.
Háblale de ella a una persona que creas que puede disfrutarla.
Me hará muy feliz a mí y también a todas las personas que han puesto su talento y su cariño para que este proyecto exista.
Gracias de corazón por acompañarme.
Gracias a quienes habéis escuchado una canción, asistido a un concierto, compartido una publicación, enviado un mensaje o simplemente estado ahí.
A veces no son conscientes de la fuerza que puede dar un gesto pequeño.
Me siento profundamente agradecida por todo lo vivido y por todo lo aprendido.
El camino continúa.
Y ojalá podamos seguir compartiendo música, vida y momentos bonitos durante muchos años más.
Gracias por estar ahí.
Te abrazo con el corazón.